Con un freno en el corazón (Covid-19)

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Lo recuerdo perfectamente. Eran las 17:30h de la tarde del sábado 21 de marzo. Recibí una llamada desde el Hospital. Ya había ocurrido: se apagó la llama de su vida. Mi padre falleció.

El día anterior nos habían dicho que era cuestión de horas o pocos días, estaba en coma y ya no había solución. Por más que lo esperes cuesta admitirlo, pero ya se había producido.

Llamé a mi hermana y se lo conté. Tenía que ir yo. Solo yo podía ir pues mi madre y mi hermana estaban en cuarentena. Pensé que tenía que tener la cabeza fría. Tenía que encargarme de todo y estaba solo para hacerlo.

Cuando entré por la puerta del Hospital aquello era desolador. A esas horas de cualquier tarde del año estaría lleno de gente que va a visitar a sus enfermos. Pero esos días estaba totalmente vacío. Fui andando a un paso rápido, solo se oía el sonido de mis pisadas que retumbaban por todo aquel largo pasillo.

Subí a la planta en la que estaba hospitalizado mi padre. Llegué a una fría sala. Esperé horas para que me atendiesen.

Nadie puede olvidar la cantidad de gente enferma que había en todos los hospitales de cualquier ciudad, pero Madrid fue la más afectada por aquel maldito virus.  ¿Quién iba a imaginar que ocurriría algo así? Ni el más brillante de los guionistas hubiera creado algo tan demoledor. Parecía que vivíamos en medio de una de esas películas de grandes catástrofes de ciencia ficción, pero no, era la realidad que una vez más había superado a la ficción.

Ahí estaba yo, esperando para recoger el certificado de defunción de mi padre.

Sabes por ley de vida que verás morir a tus padres pero nunca imaginas que fuese así. Sentía un dolor muy intenso pero no quería llevarme por ese sentimiento a pecho descubierto, sentía que tenía un freno en mi corazón, supongo que a modo de autoprotección.

Por fin salió la enfermera y me llamó por si quería verle por última vez.

Pensé que no quería hacerlo, todos sabemos que la última imagen de una persona es la que te acompañará el resto de tu vida, pero, por otro lado, estaba yo solo, era el único miembro de su familia que podría hacerlo. Respiré hondo y entré, le miré y lo único que pude hacer es decirle: <<Adiós Papá>>.  Salí de la habitación con uno nudo en mi garganta.

¡Joder, qué duro fue aquello! Estaba ahí diciendo adiós a mi padre y no tenía a nadie a quien abrazar. Recogí los papeles y salí rápido del Hospital. Me dije a mí mismo <<Ya tendrás el momento para llorar por él>>. Le di la documentación al de la funeraria y me marché.

No quería pensar en esto. Pero estuve varios días sin parar de hablar con familiares y amigos.

Mi doctora me dijo: <<Tienes que sacarlo, llora todo lo necesario>>. Y aún no lo he hecho, porque la pesadilla sigue. No puedo pensar en nada claramente, no me concentro para leer, no disfruto de una película, no me salen conversaciones divertidas con los amig@s. Es como estar con el freno echado. Apenas toco, no me apetece escribir cosas tristes, aunque sé que al final ocurrirá tarde o temprano.

No quería hablar de esto, pero mi amiga Cristina, me ha animado a escribir algo sobre cómo me siento y solo me ha salido esto. Es algo complicado a veces -al igual que en las canciones-, me refiero a desnudarte y a exponerte demasiado. Pero sé que a veces viene bien hacerlo. Aún siento que no lo he sacado todo. Supongo que eso ocurrirá cuando pase todo esto y nos relajemos, porque a menudo vamos con un freno en el corazón.

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8 comentarios en “Con un freno en el corazón (Covid-19)

  1. Salvi lo siento muchísimo de corazón, no nos podemos poner en tú lugar porque eso hay que vivirlo en primera persona y gracias a ti por dejarnos entrar en tu intimidad.
    Tú padre es un ángel que seguro que se siente muy orgulloso de ti.
    Eres una persona extraordinaria y con unos valores increíbles.
    Te mando todo mi cariño amigo.
    Un abrazo

  2. Sabes Salvi , el escribir sobre tus sentimientos es la mejor terapia que puedes hacer ahora mismo , tú solo con tus sentimientos expresándote sin tener que esconder nada , tal y como tú lo sientes , pruébalo , tal vez cada día escribe un poquito , y ya verás cómo funciona .
    Amigo mío , nosotros tus amigos estaremos siempre a tu lado para lo que nos puedas necesitar .
    Te queremos .
    Pd. Prometido está vernos pronto .

    1. Muchas Gracias Elena. Lo cierto es que a veces escondemos nuestros sentimientos para defendernos, para evitar exponernos demasiado, pero es cierto que ayuda mucho sacarlo fuera. Un abrazo. Yo también os quiero.

    2. Muchas Gracias Elena. Es cierto que aveces escondemos nuestros sentimientos, en cierto modo para defendernos, para no quedar desnudos frente a todo pero realmente ayuda a sacar todo lo que llevamos dentro. Yo también os quiero. Un abrazo.

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